aDiccióN a loS mEdicAmEnTos (farmacodependencia)***

La farmacodependencia es la necesidad de tomar medicamentos para funcionar adecuadamente en algún sentido físico o emocional.

Existe un aura alrededor de las pastillas, los comprimidos, los jarabes, las inyecciones. Cierta fe y creencia a menudo incluso infantil en cuanto a la acción cuasi mágica de un medicamento que nos salve de incomodiades y dolores.

Por supuesto hay algunas funciones corporales y mentales que son notablemente aliviadas con medicamentos y que éstos constituyen una de las poderosas razones de nuestra cada vez mayor longevidad.

Pero lo que he encontrado en mi práctica clínica es que algunas personas cuando empiezan a usar algún medicamento, continúan haciéndolo por semanas, meses e incluso años más allá del tiempo que fueron recomendados.

Un ejemplo clásico con el que me topo en mi profesión de psicoterapeuta, son, por supuesto, los ansiolíticos y agentes para conciliar el sueño. Estos están indicados para situaciones de crisis y se les recomienda cuando mucho por cuatro semanas, ya que suelen resultar muy adictivos. Sin embargo hay personas que siguen consumiéndolos….. 25 años después de haber obtenido la receta original. Estos casos se explican por la necesidad fisiológica que generan a corto plazo y porque son “muy agradables”. ¿A quién no le gusta sentirse liberado de la ansiedad? Sin embargo, los efectos de éstos medicamentos van disminuyendo, se requieren mayores dosis y tienen efectos secundarios y de “rebote” importantes.

Algunas personas depositan en pastillas la esperanza del trabajo adecuado del organismo, dejan de creer en sus propias posibilidades de un funcionamiento natural. Si son dependientes en otras áreas de su vida, se vuelven también colgados de los medicamentos. En el caso de los fármacos psicotrópicos (que ayudan al funcionamiento emocional adecuado) se genera el miedo de que al dejarlos se presente una situación inconcontrolable para el individuo.

La sensación de certeza interior de que se tienen los elementos suficientes y necesarios para salir adelante es débil en éstos casos. Las muletillas para funcionar pueden ejemplificarse en muchos otros aspectos de la vida, como por ejemplo tomar taxis en lugar de transporte público para que el chofer los “cuide” y lleve a su destino, los amigos o pareja se vuelven condición indispensable para asistir a eventos, cierta ropa, perfume u objeto de la suerte permite recobrar la ilusión de dominio, etc.

Parte fundamental del trabajo en cualquier tipo de adicciones, es la consolidación de la certeza interior acerca de las propias posibilidades y capacidades de funcionamiento autónomo.

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