Acerca de madres controladoras *****

Los seres humanos nacemos completamente dependientes: no podemos comer, movernos de lugar, limpiarnos, protegernos del clima o de los peligros. Nuestra imposibilidad hace eco en otros que casi de manera instintiva nos ayudan a desarrollarnos. Generalmente por supuesto la persona más importante que ejerce esas funciones es nuestra madre.

Una “buena” madre suele ser muy devota ante las necesidades de su crío y permanece a disposición de él para hacer todo lo que éste necesita para sobrevivir y desarrollarse adecuadamente. Pero también una “buena” madre, es aquélla que percibe las crecientes capacidades de su hijo y le permite ir siendo momento a momento mas autosuficiente y capaz de cuidarse a sí mismo. (Mahler, 1972)
Es así que una madre empática sabrá cuidar y proteger cuando sea necesario, y también sabrá propiciar el crecimiento de las capacidades de su vástago.
Cuando un niño no sabe gatear o caminar, es importante por parte de la madre el cargarlo. Cuando logra hacerlo, es sabio de su parte ofrecerle espacios seguros para que aprenda a moverse por sí mismo.
En ocasiones, por la personalidad de la madre (o sustituta de la misma), ésta se toma la atribución de sentirse la “dueña” de la vida de sus hijos. Tiene la clara sensación de que en todas las circunstancias sabrá pensar mejor que él mismo en lo que le conviene. Sentirá que debe saber a dónde va su hijo, cuales son sus amigos, querrá incluso a veces supervisar el estado de sus excrementos antes de que éste tire del inodoro!
Este tipo de madre a menudo tiene un concepto del mundo en el que casi cualquier persona que no sea parte de la familia nuclear, será peligrosa, corriente, “mala influencia”, mal educada, fea, tonta, pobre, etc.
Las madres con éstas características suelen ser directas, firmes, un tanto agresivas, controladoras. Necesitan supervisar la ropa que sus hijos usarán no importando la edad que tienen (“yo sé lo que te queda bien y lo que no”). Necesitan conocer a los amigos de sus hijos y les preocupa que sean “mala influencia” para ellos. En general esa mala influencia implica el hecho de que tengan ideas diferentes acerca de la vida, las actividades y las prioridades diferentes a las que tiene la madre, o que generen independencia y lejanía del hogar.
A éstas mujeres las distinguimos en todos lados: cuando tienen hijos pequeños no dejan de darles órdenes, sentarlos muy cerca de ellas, darles consejos sin fin. Cuando los hijos están en edad escolar les “ayudan” en las tareas, los supervisan en sus llamadas telefónicas, sus artículos personales y hasta checan su ropa interior con minuciosidad en busca de datos “interesantes”.
El caos mayor se presenta en la adolescencia de sus hijos, edad en la que ellos tienen la intensa necesidad de delinear su identidad, de saber de qué son capaces y de qué no, adquiere importancia extrema la convivencia con personas más o menos de su misma edad, se vuelve emocionante y adecuado a su circunstancia salir fuera de casa y asistir a reuniones, grupos sociales y convivencias de todo tipo. Estas madres suelen ponerse muy ansiosas ante la idea de no saber exactamente dónde y con quién están sus hijos o no tener control absoluto sobre sus movimientos y hora de regreso al hogar. Las prioridades de vestido y ornamento de sus hijos adolescentes, su uso del tiempo en actividades casi completamente fuera del hogar, las hacen lucir inseguras, enojadas y a veces muy impulsivas y agresivas.
En estos casos los hijos se han vuelto para sus madres sostén de su interés, de su ocupación en la vida y los necesitan para sentirse seguras y confortadas. Sobra decir que eso es más frecuente en madres que tienen problemas o deficiencias de pareja.
Los hijos adolescentes necesitan hacer doble esfuerzo para definir sus gustos, necesidades y actividades y los adultos jóvenes casi tienen que sentirse violentos para salvaguardar su crecimiento y marcha a la vida autodeterminada.
En casos graves, los hijos tienden a quedarse dependientes, a desarrollar miedos y fobias, a tener dificultades en sus relaciones interpersonales y de pareja, somatizaciones, depresiones, etc.
La manipulación emocional logra que los hijos vivan sus necesidades con sentimientos de culpa y de confusión.
La relación materno filial es tal que, al igual que todas las relaciones humanas, debe ir mutando, cambiando y adecuándose al crecimiento y necesidades de ambos integrantes de la diada.

Anuncios

One thought on “Acerca de madres controladoras *****

  1. Es muy difícil tratar con una madre así, pues no te permite crecimiento ni siquiera para organizarte en tu propio hogar. El problema se viene cuando debes marcar límites y exdigir respeto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s