Problemas en las relaciones interpersonales (tipos de apego) ****

Una
enorme cantidad de nuestras
emociones y pensamientos son dedicados a los vericuetos de nuestras
interacciones
con los demás. En los consultorios de psicoterapia
constituyen uno de  los
temas fundamentales de trabajo entre paciente
y terapeuta.

Las
relaciones con otras personas
requieren habilidades. Para que podamos entender la dinámica
de la relaciones
de nosotros mismos con los demás tenemos que comenzar por
diferenciarnos, lo
cual significa saber que además de lo que nosotros sentimos,  percibimos
o deseamos, existen las
necesidades, ideas y sentimientos de los otros.

El
“cómo” se relaciona uno con
congéneres humanos se aprende a tempranísima edad
intercambiando mensajes 
con aquéllas
personas que cuidan de nosotros
cuando somos totalmente dependientes. Esos primeros cuidadores con su
estilo
particular de atendernos nos enseñaron las pautas de la
convivencia. Si fueron
atentos a nosotros, aprendimos que el mundo nos puede escuchar en lo
que
necesitamos, si fueron agresivos, aprendemos que hay que irse con
cuidado
porque el mundo puede ser agresivo, si fueron cariñosos,
cambiantes, distantes,
dictatoriales, flexibles, impredecibles, nosotros seguramente nos
adaptamos lo
mejor que pudimos para sobrevivir, y aprendimos de todo eso para bien y
para
mal.

Hay todo
un camino para aprender a
regular las propias emociones en relación a los otros:
tolerar la frustración,
no ser demasiado agresivos, poder esperar y tener capacidad de demorar
la
satisfacción, actuar de maneras socialmente aceptables.

También
se aprende a entender y
lidiar con las emociones de las personas con las que tenemos que
interactuar
para responder de maneras que no corten las comunicaciones.

Uno de
los problemas fundamentales a
manejar en las relaciones interpersonales es la distancia, las idas y
venidas,
los alejamientos y acercamientos. En personas seguras (con apego
seguro) puede
haber separaciones y las personas funcionan bien lejos de sus personas
importantes teniendo la certeza interior de que regresarán.
Las personas ansiosas
(apego ansioso) se enojan y/o se ponen aprehensivas ante las
separaciones y funcionan
mal, enojándose en los reencuentros. Otras personas
funcionan bien con la
distancia “olvidándose” de sus personas
importantes, como si no les importara
que no estuvieran.

En
realidad las personas tenemos
diferentes tipos de apegos y de reacciones ante las relaciones con
otros
dependiendo de las características de la relación
en sí misma. Es decir, no
tenemos una manera única de funcionar, sino que formamos
diadas y conjuntos con
formas diferentes de actuar. Por eso es notable observar
cómo  la
relación que formamos con cada persona en
particular es única y tiene sus propias reglas de
funcionamiento.

Si
estamos exagerada o molestamente
preocupados acerca de la relación que tenemos con otro
(jefe, amigo, pariente,
pareja, compañero) y nos perturban mucho las emociones que
tenemos al respecto,
tal vez sería útil buscar ayuda profesional para:

·      
Entender
nuestras emociones

·      
Comprender
los mensajes de los demás

·      
Aprender
nuevas maneras de comportarnos

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