Mimetizaciones y contagios (difusión de la personalidad) ******

   
 

Mirna se dedica al cultivo de las plantas. Casi vive en el invernadero de su tía Leona. Su mundo cotidiano tiene mucho que ver con la contemplación de las hormigas diminutas y su erradicación. Con los hierbajos que se consideran plaga no por que sean feos, sino porque crecen donde la tierra está dispuesta para que se desarrollen plantas de mayor importancia para los que las cultivan. Con el color y la textura de las hojas para saber si tienen plagas u hongos. Con las propiedades de diferentes tierras, su grado de humedad y lo sueltas o apretadas que están. Con las separaciones correctas entre los cultivos. Incluso con la belleza y los colores, las fragancias y alguna que otra ave que tiene permitido convivir dentro de las paredes de vidrio y metales del lugar. Vive también en medio de intrigas fuertes que se dan entre los habitantes de la casa contigua al invernadero. Dado que su tía le paga un sueldo por el trabajo, ella siente que debe ser profesional y neutral ante lo que sucede con sus parientes. Pero no deja de impresionarse con la brutalidad y falta de paciencia de su tío, que siempre está enojado por toda clase de detalles triviales, que tiene historias de odios francos hacia casi todo mundo, por su apariencia tan descuidada y maloliente. Hay que reconocer que con ella él no se mete porque ella si acaso lo saluda y se le escapa todo el tiempo. Su tía se muestra decidida y fuerte. Es energética y muy emprendedora, mantiene a su esposo el rabioso, a tres hijas, le paga un sueldo a ella y los jardineros, sirvientas y chofer. Pero es evidente que está deprimida, porque se ve muy gorda, despeinada, mal vestida y con cara triste. Su prima Lita tiene un romance con uno de los jardineros, un chico más joven que ella, flaco, esmirriado y muy corto de conversación. Todo mundo lo sabe, pero se actúa como si tal cosa no sucediera. Solamente el tío grita furibundo al chico y a su hija cosas despectivas, burlonas y amenazantes cada vez que puede. Ellos niegan los hechos. Su prima Delia no tiene perro que le ladre. Es muy estudiosa y nada más. Licha, la sirvienta, se roba comida de la casa cuando se marcha por las tardes y pareciera que siente que es muy justificable hacerlo, ya que es un tanto abierta y descarada al respecto. Carga sendos bolsos de plástico repletos de contenedores de comida y se despide con grandes sonrisas y escándalos. Mirna se ha vuelto un híbrido: un tanto mal encarada con la vida como su tío, descuidada físicamente como su tía, con amores imposibles e intrascendentes como su prima Lita , leedora empedirna de libros y revistas como Delia, hurtando vitalidad y posesiones de la gente con la que vive, como la cocinera. No es nadie, no es nada, no tiene pasado, futuro ni planes y proyectos. Es como las plantas que cuida, está hundida en la tierra y no tiene pies sino raíces, carece de voluntad y aspiraciones.

 
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