El mundo es seguro desde mi trinchera (Fobia social, trastorno evitativo)

No sé si me da orgullo o dolor ser virgen. Soy muy libre de tener el sexo duro que quiera. Sé mucho acerca de eso porque por las noches y los fines de semana miro las películas. Tengo el poder de imaginar de todo y tener enorme placer yo misma. Me gusta ver también series de tele donde se ven las riñas entre parejas, sus dolores y las cosas horribles que se dicen mutuamente. Cómo se traicionan y luego son muy hipócritas. Yo me salvo de todo eso y solo me quedo con lo mejor: el placer sin riesgos. No comparto mi sueldo con nadie, estoy ahorrando bastante para tener una vejez tranquila. No me dan enfermedades porque me contagie con los humores de otras personas, qué horror. No tengo que preocuparme de quitarme vellos, hacer mucho ejercicio o usar perfumes. Yo sé que es lo mejor. Cuando salgo de mi departamento, dejo todo como deseo y cuando regreso no se ha movido nada de su lugar. Me acuerdo cuando vivía con mi familia, todo me desaparecía o lo encontraba. Mi hermana usaba hasta mis calzones. Tenía que contribuir al gasto familiar. Veía cosas en la televisión que no me interesaban, no podía dormir por el ruido y lo peor de todo, me sometía a mirar a mi madre hablar con la boca llena y pedazos de huevo saltando por todos lados. No podía llorar sin que se enteraran, ni masturbarme porque no tenía mi propia habitación. Mis lecturas tenían que ser públicas, ni escribir mi diario podía sin temor a que alguien lo abriera y se enterara de mis sentimientos. Ahora, desde hace ya casi nueve años todo es mucho más sencillo. Me organizo para tener la comida que necesito y cuando llego el viernes del trabajo no tengo que salir hasta el siguiente lunes casi nunca. Mi casa es mi universo, mi paraíso. Miro por las ventanas a los vecinos, la verdad es que tengo unos prismáticos y veo cosas muy interesantes y de cerquita. El señor del edificio de enfrente me gusta mucho: se pone en calzones y camiseta, camina por todos lados, se rasca los huevos, se hurga la nariz, ve videos todo despatarrado, es muy guarro, bebe cerveza y muy seguido no está bien rasurado. Su esposa es gorda y muy fea, le avienta la comida a la mesa y siempre está hablando por teléfono. Entre ellos y otros vecinos forjan las mejores telenovelas que entretienen mi existencia.
No diré que a veces no quisiera tener menos resquemores y mirar a alguien a los ojos y escucharlo contarme cosas o incluso yo decir algo de mi no muy íntimo. Pero he sabido compensar eso con creces y logro vivir segura en mi mundo esterilizado.

Si tú también tienes dificultades para relacionarte con personas, situaciones sociales, grupos de trabajo o amigos, la familia, la pareja….. podrías darte la oportunidad de intentar trabajar el problema en psicoterapia. No es necesario sufrir y perderse de tanto en la vida.

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